Entrevista con Gachi Tapia de Argentina

Gachi_Tapia

Foto: Gachi Tapia

Continuamos compartiendo con los lectores del blog entrevistas con autores de reconocidas obras sobre la mediación en Latinoamérica. En esta oportunidad contamos con la participación de Gachi Tapia, una de las mediadoras más reconocidas de Argentina y que ha trascendido sus fronteras trabajado en procesos de diálogo en varios países. Es un honor contar con una entrevista de Gachi y leer sus respuestas que inspiran sobre la mediación. Para Gachi, “el éxito de un proceso de mediación no consiste en alcanzar un acuerdo sino en que el mismo se cumpla, por lo cual, el diseño del mismo requiere asegurar la sostenibilidad del mismo” este es uno de los puntos que los interesados en la mediación deberíamos preguntarnos más allá de cuántos acuerdos se logran y en qué medida la intervención del mediador está llegando a niveles más profundos del conflicto. Otro aspecto a resaltar de la entrevista es que “la construcción de paz requiere de múltiples procesos de diálogo, negociación y mediación aplicados a diversas etapas de la evolución de los conflictos”, con ello, los conciliadores colombianos hacen parte de la construcción de paz aplicando sus habilidades de conciliación.

Esperamos que la entrevista sea del agrado de los lectores.

  1. Cuéntenos cómo fue su primer contacto con la mediación y qué le llamó la atención para trabajar en ella.

Mi primer contacto con la mediación fue a través de una querida jueza, Gladys Alvarez, con quien yo estaba vinculada desde 1984, dando cursos como su ayudante y luego adjunta de catedra de Filosofía del Derecho en la UBA. En 1993 también fui durante un tiempo su relatora en la Cámara Civil en 1993, de la cual ella formaba parte. Gladys y Elena Highton, actualmente jueza de la Corte Suprema de Justicia, se articularon con el Ministerio de Justicia para explorar las posibilidades de introducir la institución de la mediación en Argentina, en el marco de una política de métodos de resolución de justicia que venía promoviéndose en toda la región. Comencé traduciendo artículos del inglés, muy entusiasmada con la posibilidad de ser parte del trabajo para ayudar a promover que un Proyecto Piloto de Mediación se instalara en la argentina. Junto a Gladys acompañé ese proceso, fui parte del grupo fundador de la Fundación Libra, y del grupo de profesionales que recibimos las primeras capacitaciones por parte de mediadores extranjeros, integrando luego el primer cuerpo de mediadores en el país.

  1. Una de sus publicaciones: “Herramientas para trabajar en mediación” junto con Francisco Diez, es un referente importante en la materia en la región de Latinoamérica, cuéntenos qué la llevó a escribir este libro y qué significado tiene para usted dicha obra en el momento en que en Argentina se empezaba a desarrollar la mediación con mucha fuerza.

Con Francisco Diez somos amigos desde muy jóvenes cuando estudiábamos en la Facultad de Derecho. Luego formamos parte del proyecto piloto de mediación y adquirimos mucha experiencia mediando casos en el marco de las capacitaciones que se ofrecían desde el Ministerio de Justicia a profesionales de todo el país, las cuales nos ayudaban a sistematizar nuestras experiencias y pensar mucho las intervenciones que discutíamos durante las pasantías con colegas y profesionales, desde una perspectiva interdisciplinaria. En esa etapa, las publicaciones sobre mediación eran muy requeridas dado que no existía bibliografía en español a disposición. En ese momento, ya terminando el proyecto piloto, pensamos con Francisco que un libro de “practicantes mediadores”, donde mostráramos con casos reales cómo articulábamos las teorías con la práctica, y cómo íbamos desarrollando nuestras propias teorías de abordaje, podría ser una contribución a la expansión del campo de la mediación. Fue un trabajo arduo, pero agradezco a Francisco su empuje para animarme a escribirlo cuando el trabajo y mi familia me tomaban tanto tiempo. Recuerdo y agradezco la paciencia de mi marido y de mis hijas cuando tenía que encerrarme a escribir después del trabajo, y la de mis padres cuando les pedí pasar un fin de semana en su casa para terminar el capítulo del libro sobre “Herramientas para legitimar y re-encuadrar”. Hemos pensado alguna vez en realizar una edición actualizada, dado que es un libro de lectura obligatoria en algunos lugares del país para la formación de mediadores, sin embargo, siempre nos falta tiempo.

  1. Teniendo en cuenta lo planteado en su libro “Herramientas para trabajar en mediación” y los desarrollos posteriores teóricos y prácticos ¿De qué manera un mediador puede ayudar a lograr acuerdos sostenibles en el tiempo? ¿De qué manera el mediador mejora sus habilidades para ser consciente de las percepciones de las partes en el conflicto y no de su propia percepción de este?

Esta pregunta incluye al menos dos muy diferentes. La primera vinculada a la sostenibilidad necesitaría de más desarrollo, porque depende del tipo de procesos.  Desde la época en la cual escribí el libro, mi práctica ha pasado de mediar conflictos interpersonales al diseño y la implementación de procesos más complejos en el marco de conflictos públicos y sociales. En cualquier caso, el éxito de un proceso de mediación no consiste en alcanzar un acuerdo sino en que el mismo se cumpla, por lo cual, el diseño del mismo requiere asegurar la sostenibilidad del mismo. En acuerdos interpersonales el mediador puede incorporar al acuerdo las cláusulas para el cumplimiento, y, en los casos que involucren relaciones de más largo plazo, como las familiares o las relaciones en el lugar de trabajo, un proceso de seguimiento del acuerdo suele ser muy útil para apoyar a las partes al cumplimiento del mismo, o a su reformulación si fuera necesario. Esto resulta más complejo en conflictos estructurales donde la sostenibilidad depende del diseño y cumplimiento de las etapas de implementación, que consisten en nuevos procesos a ser diseñados bajo ciertas características y suelen requerir de varios roles para lograr la sostenibilidad. En cualquier caso, estoy hablando de chequeos y verificaciones externas.

La otra pregunta está vinculada a aspectos que denominamos de chequeo interno. Como practicantes necesitamos tener siempre activados el denominado “ojo del observador-a” (Maturana, 1987, biología del conocimiento) para chequear permanentemente dónde nuestras propias percepciones colonizan el modo en que significamos los relatos y ponen en riesgo la identificación de percepciones de las partes. Si bien hemos focalizado siempre en herramientas de comunicación donde la habilidad de formular preguntas y reformulaciones es clave para poder ir transformando percepciones que anclan el conflicto, cada vez estoy más convencida, de que aun con herramientas muy sofisticadas, trabajando la decodificación de nuestros “supuestos”, lo más importante para nuestra práctica, es el trabajo que podamos hacer desde nuestros recursos internos. En un lenguaje más sencillo, quisiera transmitir que la calidad de conexión que tengamos con las partes es fundamental para poder ser útiles, y que dicha calidad depende de cuánto tiempo y esfuerzo dediquemos al trabajo con nosotros mismos.

  1. ¿Cuál es su opinión sobre la mediación como una herramienta de construcción de paz desde lo teórico y lo práctico?

Creo que la palabra mediación suele quedar un poco limitada para describir la cantidad de procesos de cambio que requiere la construcción de paz,  prefiero a veces enmarcar el tema hablando de procesos de diálogo, donde si bien aplicamos las mismas herramientas, el diseño del proceso suele ser más complejo dada la multiplicidad de actores aunque el objetivo del diálogo no siempre involucra una negociación asistida como la mediación , pero suele generar las condiciones para que la misma pueda tener lugar. Aclarado ese punto, creo que la construcción de paz requiere de múltiples procesos de diálogo, negociación y mediación aplicados a diversas etapas de la evolución de los conflictos.

  1. Con base en su experiencia de resolución de conflictos en Colombia en los últimos años ¿De qué manera los conciliadores (mediadores colombianos) han venido y/o podrían verse como constructores de paz o parte de un movimiento relacionado con la paz?

El proceso de paz de Colombia no es solo un proceso, sino muchos, en una infinidad de tramas, etapas no lineales, actores visibles y no visibles, plataformas de actores que se organizan para poder  lograr articular un nuevo sistema de altísima complejidad, y conlleva -más allá de los esfuerzos tangibles para lograr implementar los  acuerdos formales-, el  poder  gestionar, contener y transformar emociones como el miedo, el  odio y el trauma de quienes sufren con el conflicto, así  como el gestionar intereses poderosos que pueden ganar más manteniendo un status quo que  promoviendo condiciones para la paz.

En el caso Colombia, como en cualquier proceso de paz, el desafío mayor será el largo proceso de lograr implementar los acuerdos, manejando los conflictos que dicha implementación acarreará, y tratando de   articular esfuerzos de muchos actores, no sólo las partes, porque conllevarán la trasformación de causas estructurales que alimentaron el conflicto armado durante más de 50 años. En ese marco, creo que quienes tienen la formación de mediadores, tienen la capacidad más desarrollada para actuar en situaciones donde el rol sea necesario o pueda adaptarse al de mediadores internos. La implementación de distintos tramos de los acuerdos debe lidiar con múltiples situaciones de conflictos que se enmarcan dentro del conflicto más amplio y complejo, involucrando inclusive, la dificultad de negociar entre partes que están alienadas en su objetivo común pero que no logran gestionar intereses diferentes o conflictos interpersonales. Sin embargo, desde mi experiencia, también considero que hay que ser prudentes en la exposición del rol en ciertos lugares y circunstancias. A veces, lo importante es tener y poder poner en juego las habilidades de la mediación, sin atribuirse el rol como tal.

  1. ¿Para usted cuáles son los principales avances y retos de la mediación en Argentina?
  2. ¿Cómo ve el futuro de la mediación en Latinoamérica? ¿Estamos avanzando, estamos estancados o estamos retrocediendo?

Respondo estas dos preguntas juntas y de manera limitada porque hace tiempo que no trabajo en Argentina sino en otros países, principalmente en la región y desde organismos internacionales. Me animo a decir que en Argentina ha habido gran avance en diversas áreas y especialidades, por ejemplo, la justicia restaurativa está tomando la mediación como una de sus prácticas avanzando en el campo de cuestiones penales que al iniciarnos en esta institución eran temas que quedaban fuera del alcance de la misma. Han crecido instituciones que incorporan la mediación comunitaria a nivel de organismos públicos, y desde esos ámbitos, el campo de acción se extiende a procesos multi partes y complejos para abordar y facilitar procesos de construcción de consensos en el marco de conflictividad social. En este momento se está diseñando una encuesta desde Mediadores en Red justamente para evaluar el estado de la práctica en el país.

Creo que el futuro de la mediación en la región y a su vez, el desafío, está expandir su campo a los conflictos complejos por la multiplicidad de actores (públicos, privados, sociales) y las temáticas que involucran y que hoy traccionan la conflictividad en la región, como es el caso de los conflictos socio ambientales. En estos escenarios, los mediadores necesitarán especializarse un poco en temáticas más específicas, como la aplicación de salvaguardas ambientales y sociales, y la implementación de procesos de consulta, incluyendo las especificas con comunidades indígenas, pero sobre todo en cuestiones vinculadas al diseño estratégico del proceso y a técnicas de facilitación de diálogos. Esto no invalida que la mediación interpersonal y la vinculada a los casos dentro de la administración de Justicia como en instituciones colaboradoras de la misma no siga expandiéndose en función de los buenos resultados que la institución ha logrado.

Uno de los mayores desafíos que veo es la incorporación de la Mediacion a sistemas altamente burocratizados donde la excesiva normatividad le quita al instituto la necesaria flexibildad que hace a su característica definitoria.

Muchas gracias a Gachi por compartir sus enseñanzas y provocarnos con temas para reflexionar sobre la mediación.

Graciela (Gachi) Tapia, abogada, mediadora y experta en diseño de procesos, es actualmente consultora a tiempo parcial en Diálogo y Mediación en la Unión Europea y el Departamento de Asuntos Políticos de la ONU, DPA, y ha sido miembro del StandByTeam de expertos de la ONU. Unidad de Mediación de DPA durante 2012. Tiene 20 años de experiencia en la transformación de conflictos, ha sido pionera en este campo en Argentina y América Latina a través de la mediación de conflictos socioambientales, facilitando diálogos y procesos de creación de consenso para el diseño e implementación de políticas públicas. Es fundadora y ex Directora de Socios para el Cambio Democrático en Argentina (1998/2006). Desde 2007 es experta principal para varias organizaciones internacionales como el Proyecto de Diálogo Regional del PNUD para América Latina y el Caribe, la OEA, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, la Unión Europea, la Fundación Interamericana, el Centro Carter, entre otras organizaciones.  Ha trabajado conjuntamente con expertos internacionales como John Paul Lederach, William Ury y Jimmy Carter en iniciativas de consolidación de la paz en Bolivia, Venezuela, Colombia y Ecuador. Es autora de varios artículos publicados y coautora del libro Herramientas para trabajar en medición de la editorial Paidós.

El libro mencionado en la entrevista es el siguiente.

Libro Gachi