Entrevista con Armando Castanedo Abay desde Cuba.

ArmandoCastanedo                                           Foto: Armando Castanedo Abay

Este mes en el blog contamos con una entrevista a un líder de la implementación de la mediación en Cuba: Armando Castanedo Abay. El profesor Castanedo nos ilustra sobre los motivos que lo llevaron a dedicarse a la mediación, nos comenta cómo opera la mediación en Cuba, nos menciona la importancia de la sistematización de la experiencia de mediación cubana, nos comparte su visión de las variables de cultura y género en la mediación, entre otros aspectos muy interesantes de la experiencia cubana de mediación.

Mil gracias a Armando Castanedo Abay por su tiempo y dedicación a esta entrevista. A continuación se pueden leer las preguntas y respuestas:

  1. ¿Qué lo motivó a trabajar en mediación? ¿Es posible vivir profesionalmente de la mediación?

Ante todo, quisiera aprovechar la oportunidad para agradecer la amabilidad del Sr. Peña y saludar a la comunidad de personas e instituciones interesadas en especialmente en la mediación de controversias, en los MASC en general, y, de modo global, a todos aquellos que creemos que un mundo de paz para nuestros hijos es posible y lo construimos, tal cual pan, todos y cada uno de nuestros días.

En relación con la primera interrogante, debo confesar que no tengo una respuesta única para la primera parte y que tengo más de una docena para la segunda.

Todo depende, tal y como en la vida y en mediación profesional, de la perspectiva con la que se haga el análisis; por ello identifico mi perspectiva con el empoderamiento que requiere el ser humano de hoy para escalar a un nivel superior de civilidad e intentar, de un modo real y efectivo, de que sus controversias y conflictos no determinen efectos devastadores para la especie humana, sino que, al contrario, la conflictividad entre congéneres sea una oportunidad de crecimiento y desarrollo de su relaciones que tienda, cada vez en mayor medida, a la confraternidad global.

Desde esa perspectiva, mi motivación por la mediación llegó con la necesidad que tiene todo ser humano de aportar un granito de arena a lo que todos ansiamos, un desarrollo humano en paz y concordia, donde el hombre no sea el lobo del hombre, sino la potencial solución de las dificultades del hermano en un contexto en el cual no se busquen caminos para la paz, sino que la paz sea el camino como dijera en su momento Mahatma Ghandi.

De ese modo llegó la mediación a convertirse en pasión académica e investigativa, de la mano, además, de la convicción de que los seres humanos hemos sido dotados para reflexionar, antes de pelear; para convencernos antes que destruirnos, para encontrar las mejores vías de solución a nuestros entuertos antes de distanciarnos en medio de la incomunicación; en fin, para comunicarnos y no distanciarnos.

Por otro lado, la mediación se devela como el método más democrático de solución de conflictos humanos por ser, en primer término, una opción y al constituirse como opción empodera, de por sí, a quien la elige como vía o medio y, además, como si fuera poco, ubica la solución del conflicto exactamente en las dimensiones, estructura, contexto, realidad y subjetividad exacta en donde surgió.

Así lo hacen otros métodos alternos de solución de controversias también, pero lo singular en el caso que nos ocupa es que las alternativas nacen de los propios conflictuantes en base a sus particulares y compartidos intereses y necesidades; ¿qué existe más poderoso que ello para asegurar el cumplimento de la palabra humana? Este es un valor que propugna la mediación, el valor de la palabra humana y, junto a ella, la decencia, la seriedad, el compromiso y el respeto por el prójimo.

Estas ideas han resultado muy alentadoras para que cualquiera se acerque a la mediación y ponga su empeño en que florezca por el bienestar de nuestra especie, en un mundo donde la conflictividad pugna por ser el síndrome que construya Torres de Babel por doquier y en el que se requiere del necesario equilibrio por el bien de los siglos por venir.

En lo que respecta a la segunda parte de la pregunta, creo que vivir o no de la mediación debe ser un resultado, no un medio para vivir de un modo u otro, es decir, la mediación se trabaja desde el corazón, no desde el estómago; desde el bienestar espiritual y no material; desde el verbo entregar y no desde el de recibir, a no ser la gratificación porque los mediados que acaban de lograr sus acuerdos con nuestra mediación encuentren en esta vía las herramientas para no necesitarnos mañana.

¿Qué quiero decir con ello? Pues que nuestra verdadera misión, la de quienes operamos en el ámbito de estos temas, es trabajar para entregar en manos de nuestros congéneres la famosa caja de herramientas para que el día de mañana sus negociaciones sean más eficientes y sus conflictos más productivos una vez negociados sus intereses y necesidades relacionados con estos.

  1. ¿Qué es y cómo opera la mediación en Cuba?

La mediación en Cuba, es lo mismo que resulta para cualquier lugar del mundo, un proceso eficaz para solucionar conflictos en base a los intereses y las necesidades de quienes voluntariamente participan en el mismo.

Hace más de 15 años que se viene trabajando en un proyecto para implementar la mediación, el cual comienza a dar frutos.

De hecho el Decreto Ley Nro. 250 del 30 de julio de 2007 de la Corte Cubana de Arbitraje Comercial Internacional, en su Disposición Especial Única, estableció que “La Corte, como método alternativo de solución de controversias, podrá prestar servicios de mediación a las personas naturales y jurídicas que así lo interesen, bajo los principios de neutralidad, equidad, confidencialidad y eficacia.”

Este es el primer hecho de institucionalización y legitimación jurídica del proyecto, pero, además, se han capacitado más de 2000 personas, muchas de las cuales practican la mediación con sistematicidad en sus lugares de trabajo; por ejemplo en las casas de orientación de la mujer y la familia, en organismos de la administración central del Estado, en las nuevas formas de propiedad emergentes y en las instituciones educacionales.

La Organización de Bufetes colectivos que reúne a un gran número de abogados del país lleva adelante el proyecto de implementar la mediación en el marco de sus servicios para aquellos que prefieran estos servicios al de los tribunales puedan decidir por ellos.

También se mantienen asignaturas en las Universidades relacionadas directamente con la mediación, para incorporar estas buenas prácticas al perfil de diversos profesionales, como son los juristas, los sociólogos, los especialistas en turismo, comunicadores sociales, trabajadores sociales, etc.

  1. ¿Cuáles son los principales debates académicos de la mediación en el contexto cubano?

La academia cubana, en materia de mediación, tiene bastante claro que es importante, antes de los debates, sistematizar la experiencia, afianzar sus valores, su reconocimiento, su madurez y su utilidad a toda prueba a nivel particular para sus ciudadanos y a nivel general a escala de toda la sociedad.

Este es el marco de los debates que se producen en la academia, cómo sistematizar la experiencia, cómo construir “nuestro traje a la medida”, con toda claridad de que no existen dos mediaciones iguales. Tenemos muy claro que de la existencia de diversos modelos desde Harvard con el proyecto negociación, hasta el modelo circular narrativo de nuestra estimada Sara Cobb y las imperecederas enseñanzas de Marinés Suárez y Gladys Estela Alvarez, del modelo estratégico de Calcaterra, del transformativo de Joseph Folger y B.B, son excelentes referentes con un alto valor para el estudio y análisis, pero sabemos que debemos crear nuestro propio referente.

De hecho, hemos sido entrenadores de mediación avanzada en diversos países Latinoamericanos y Caribeños donde al referente que enseñamos le han llamado “el Modelo de Mediación Latinoamericano y Caribeño”, pues lo hemos construido a partir de la experiencia y las características particulares de muchos de nuestros países como son México, Brasil, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, la comunidad latina de los EEUU, Panamá, Cuba, República Dominicana, Argentina, Chile, etc., adaptando sus circunstancias a la realidad, la idiosincrasia y el contexto de nuestra región.

  1. ¿Nos puede contar sobre una mediación que usted haya realizado donde la cultura cubana haya sido un factor a tener en cuenta en dicha mediación?

En realidad, en todas las mediaciones, la cultura, la idiosincrasia, los valores, el contexto, la educación y las experiencias particulares de mediadores y mediados tiene mucha influencia durante todo el proceso.

No obstante, y para no dejar de responder directamente, considero que a los mediadores cubanos, entre cubanos, se nos facilita bastante nuestro trabajo, sin dejar de reconocer que existen mediaciones muy complejas de las cuales aprendemos todos los días. Por ejemplo, el valor solidaridad entre los seres humanos es algo que el mediador cubano puede utilizar a su favor, pues en la cultura cubana en general ese valor es algo definitorio de nuestra identidad cultural y social; así mismo el tema de los hijos, de los valores espirituales, de la familia y de las necesidades humanas. Estas son extremos que guían en mucho la actitud de los cubanos y que en un proceso de mediación aportan cercanía, reconocimiento y revalorización entre los mediados y entre estos y sumediador.

  1. ¿De qué manera se debería tener en cuenta el género en una mediación?

Uno de los principios básicos de la mediación que trabajamos es el de equidad y a ello no escapa la perspectiva de género.

Cuando nos referimos a equidad, nos referimos no a la igualdad entre los seres humanos aunque no deja de estar presente, nos referimos en concreto a la igualdad de oportunidades en el proceso y luego de este, desde las propuestas de alternativas, hasta los comentarios, la participación y cualquier oportunidad que brinde al proceso a los mediados, que, lejos de ser miméticamente al 50%, si todos los participantes perciban y disfruten del poder de apropiarse del proceso y utilizarlo en el beneficio de la satisfacción de sus expectativas.

  1. ¿Qué aspectos de la mediación en Cuba considera deberían tener en cuenta otros países en Latinoamérica?

Creo que en la región de Latinoamérica y el Caribe se está siendo bastante congruente con la seriedad y la profesionalidad que requiere toda experiencia de mediación emergente para instaurarse; prueba de ello son los excelentes reglamentos de mediación que se han ido creando y además los códigos de ética que les acompañan a los primeros.

No hay que apurarse para nada, la mediación ha llegado para quedarse, nuestras sociedades la necesitan a toda costa para crecer como tales, los métodos adversariales, por mucho que se profesionalicen para resolver conflictos siempre imprimirán otra carga de adversidad a la relación humana.

Queda claro que los tiempos de la Ley del Talión, diente por diente y ojo por ojo, ya pasaron, la magia del perdón es la que salvará a las nuevas generaciones que no tendrán, ni por mucho menos, las mismas valoraciones entre ellos, así como enfrentamos nosotros nuestras discordias y nuestras diferentes opiniones, la complejidad debe ser el gran abanico de las oportunidades y la diferencia debe ser la materia prima para la tolerancia que será el tesoro de un futuro de hermandad y fraternidad.

Algo que pudiera resultar interesante en el contexto, no sólo Latinoamericano, sino global, es la experiencia que hemos tenido en relación con la vinculación Mediación – Administración Pública Local, específicamente en tres proyectos que hemos diseñado.

En los entrenamientos y capacitaciones especializadas que realizamos incluimos un segmento que ha interesado muchísimo a gobiernos municipales y provinciales que se concreta en implementar un programa de mediación en el municipio, la Provincia, o la demarcación territorial de que se trate, con los objetivos de inclusión en políticas públicas de resolución de conflictos, que modifica las altas tasas de radicación de delitos por cuanto la mediación hace desescalar la intensidad de los conflictos y, por tanto, impide que lleguen a convertirse en tales.

 Los gobiernos locales que han participado han agradecido la consecución del saneamiento social en el sentido indicado a los programas de mediación implementados una vez realizada la capacitación e implementada la experiencia práctica en su demarcación territorial como gestión administrativa de gobierno.

 El segundo de los proyectos que se han implementado luego de las capacitaciones apuntadas, es el de Mediación Escuela – Sociedad a cualquier nivel de enseñanza, desde los primeros años de estudio hasta las aulas universitarias, el cual asegura un clima de distensión y colaboración entre educandos y educadores, administrativos, familia y comunidad.

 Este proyecto engloba la relación estrecha que debe existir para su desarrollo entre familia, escuela y comunidad, toda vez que opera desde las tres dimensiones en cuanto a la formación de centros de mediación y, además, el nacimiento de pares mediadores, provocando como resultado el empoderamiento necesario para equilibrar tensiones sociales comunitarias.

 El tercer proyecto se refiere a la capacitación en mediación avanzada con la intencionalidad de crear, de inmediato, centros que operen los métodos alternos de solución de controversias en la demarcación administrativa territorial de implementación real y concreta.

 De este modo se crean las bases estructurales para convertir en sustentables los designios del proyecto, pues los centros y su personal especializado y comprometido se encargan de la actualización de sus componentes en el transcurso del tiempo.

  1. ¿Qué aspectos de la mediación en Cuba deberían ser modificados?

Tal y como se ha planteado por los operadores de la mediación y la doctrina más avanzada en la materia, la relatividad de la mediación, por ser única para cada conflicto, mediados, mediadores, contextos, circunstancias, etc; nos plantea el dilema de la modificación de un proyecto aún cuando este no ha redondeado el ciclo de su puesta en práctica.

Los proyectos de mediación son en sí procesos cíclicos de una particular resiliencia, lo que resulta conveniente para unas circunstancias no suele serlo para otras, pero en determinadas coyunturas sí, todo ello dependiendo de los intereses y necesidades de los mediados que es el pivote, digamos, de donde parten los posibles referentes para el perfeccionamiento de los programas o proyectos de mediación.

La estructuración y puesta en marcha de estos programas se aleja del pensamiento generado a partir de la dicotomía bueno o malo, conveniente o inconveniente, acertado o desacertado y, mucho menos convertir a esta en protocolo de estandarización.

En Cuba, estamos en estos momentos añadiendo soluciones a circunstancias nuevas encontradas en la práctica, aún incipiente, de la mediación. Ya cuando tengamos una vasta experiencia, sabremos qué modificar definitivamente, pero siempre desde la perpectiva del cambio generado en la cualidad de los conflictos, los mediados y sus intereses y necesidades que comandan estos esfuerzos por la pacificación de nuestras sociedades.

Como expresé al principio, muchas gracias por la oportunidad de permitirme encontrarme con la comunidad que cree en la construcción de la paz un dia detrás del otro.

Armando Castanedo Abay es Doctor por las Universidades de Valencia, España y de la Habana, Cuba. Profesor del Centro de Estudios de Administración Pública, Universidad de la Habana, Cuba. Mediador e Instructor Internacional en Mediación Avanzada. Arbitro Comercial Internacional. Vicepresidente de la Corte de Arbitraje Comercial Internacional de la Cámara de Comercio de Cuba. Árbitro Comercial Internacional de las Cámaras de Comercio de Cuba y Bolivia. Asesor jurídico de la Junta Directiva del Fórum Mundial de Mediación por 8 años Profesor de la planta docente del Instituto Nacional de Mediación de México. Asimismo, es Profesor invitado por varias universidades internacionales. Sus dos más recientes publicaciones son: “Cuaderno de ejercitación para entrenamiento en Mediación”. Organización Nacional de bufetes Colectivos. 2013 y “La Mediación en el Comercio Global. Doctrina y práctica. Editorial Universitaria”. 2011

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