Conciliadores en Equidad en un País que Camina Hacia la Paz

REFLEXIONES SOBRE LA CONCILIACIÓN EN EQUDAD DESDE EL SER

Diplomado de Actualización en Conciliación en Equidad, Barrancabermeja, Oct 2014

Por: Monseñor Nel Beltrán Santamaria, Obispo Emérito de Sincelejo

MOTIVACIONES PARA LA CONCILIACIÓN Y LA PAZ

Los grupos humanos en Colombia, nos distinguimos porque algunos ponen un acento y montan unas estructuras, otros impulsan movimientos y otros trabajan por la paz desde su vida cotidiana. Sin embargo, todos podemos ser un arcoíris que emana luz, si aprendemos a juntarnos para conformar un arcoíris que influya en la conciencia nacional. Para eso debemos ser personas distintas. Podemos ser hijos de la violencia, pero eso no conlleva que debamos ser violentos.

Los conciliadores en equidad nos matriculamos en una escuela que promueve una forma de ser ciudadanos nuevos y que soñamos que se junte a otras escuelas, corrientes y movimientos para que podamos tener una gran influencia en el panorama nacional, y que logremos entre todos conseguir una mentalidad diferente frente a la violencia y la guerra en el país, para que seamos conciliadores en justicia y que aportemos buena parte a la construcción de una Colombia reconciliada y en paz.

Eso es posible entre otras cosas si aprendemos a conversar entre nosotros mismos. Yo que vivo en este tipo de eventos, veo a la gente que habla con dogmatismo, cuando lo que necesitamos es sentarnos con sencillez y honestidad a decir lo que pensamos, porque en un encuentro de conciliadores en equidad no podemos ser conciliadores sin equidad. Esto es parte del aprendizaje práctico que tenemos que hacer, como por ejemplo, poner el acento en las cosas que valen como base de un proceso. Una de estas prioridades es trabajar por cambiar el concepto de víctima. Yo soy una cuota para la paz, es la manera de despertar lo bueno y de sumar, yo no soy víctima del conflicto, sino que más bien, el encuentro con la violencia se convirtió en una especie de oportunidad en mi vida. Y quiero decir que durante mi vida, no he conocido un día de paz en Colombia.

TESTIMONIO PERSONAL

Me contaba mi madre que a los 20 días de nacido fui un niño fugitivo del pueblo donde nací, y desde entonces empecé a peregrinar, y a buscar; fui entonces lo que hoy se llama una víctima. Pero en ese entonces lo que hicimos fue trabajar y luchar. Barrancabermeja nos acogió. Pero nos enfrentamos a experiencias de muerte, experiencias de violencia como arma para conseguir lo que los actores querían; pasar por la destrucción del otro, en vez de ser una creación concertada con el otro.

Después salimos fugitivos de Barrancabermeja, entonces se dio la famosa confrontación   política liberal-conservadora, en la que igualmente continúo la violencia. Esta es sólo una parte de mi historia en medio de la violencia.

Pero hoy quiero decirles que siempre es posible un mundo en el que nos hablemos en paz, de corazón a corazón, con serenidad, donde nos sintamos hermanos. Eso es una cosa muy importante.

Si adquirimos un perfil de hombres y mujeres de paz, lo haremos evidente hasta en la manera de hablar, de forma que tengamos pasión en el alma, pero siendo capaces de aceptar las diferencias de los demás. Entonces, como se dice en religión, nos convertiremos en un sacramento, es decir en alguien que significa lo que dice sentir, lo que dice pensar, y así es posible que la gente empiece a creer en los otros y que seamos capaces de construir la paz. Lo que necesitamos es ser muchos y aliados.

En este encuentro de conciliadores quiero hacer énfasis en dos temas relevantes en este contexto de la justicia en equidad:

IMPORTANCIA DE LA MEMORIA EN CONTEXTOS DE RECONCILIACIÓN

Para lograr la reconciliación es necesario mantener una cultura de la memoria. ¿Quiere decir esto que no debemos olvidar? Los alemanes, por ejemplo, después de la Segunda Guerra Mundial aprendieron a ayudarse mutuamente creando una autocompasión hacia ellos mismos. De esta manera crearon una cultura de la autoconstrucción, de la reconciliación que permite vivir en paz.

Los alemanes enseñan a la gente que ellos son hijos de los alemanes que cometieron barbaridades contra los judíos, pero que ellos mismos no son los que lo hicieron. Y es importante tener en cuenta este aprendizaje, porque a veces tenemos el alma herida, pero no se les olvide nunca que el hijo del victimario no es el victimario; sin embargo, sí es importante guardar una memoria, y mucha perspectiva. Alemania vivió la experiencia de quiebre de valores y agresividad más intensa de la que haya sido testigo la humanidad contemporánea y de barbaridad, pero veamos eso hoy en día con el criterio de solidaridad que les sirvió para la autoconstrucción.

NECESIDAD DE UNA TERAPIA COLECTIVA CONTRA LA VENGANZA

Tomo una recomendación de Antanas Mockus: Nosotros mismos, quienes trabajamos por la justicia y la equidad, necesitamos terapia. Es como el psicólogo que se va a trabajar con los demás y no tiene paz consigo mismo, y se va a bregar a ayudarle a los otros. Nosotros necesitamos terapia colectiva contra la venganza.

Necesitamos construir conciencia de la relación íntima entre cultura y construcción de paz. Debemos modificar la cultura de concebirnos como personas violentas, y partamos del principio que no todos los colombianos somos unos guerristas. Antanas lo dice con su manera pedagógica, que de cada mil colombianos 999 no están matriculados en la guerra.

¿Cuál es la verdad de la historia de esas cosas que hablamos? Lo cierto es que el enfrentamiento armado no es el único conflicto que tenemos, tenemos otros conflictos. Entonces, después de que lleguemos a los acuerdos, sólo comienza la paz, porque la paz es una construcción que hacemos gente como nosotros, en la medida en que tomemos en serio cada uno su propio movimiento y nos convirtamos en alguien que irradia paz.

NECESIDAD DE UN NUEVO PERIODISMO

Es importante reconocer que necesitamos un periodismo nuevo, con un lenguaje nuevo, que maneje de manera diferente la violencia, porque la manejamos atrozmente, y en vez de construir, el periodismo está incitando a la violencia. Necesitamos un periodismo nuevo reconociendo que somos como nos vamos construyendo. Uno de los males más grandes que nos hicieron los guerrilleros es que lograron que nos pareciéramos a ellos en la opción de la violencia como camino a la paz

NECESITAMOS UNA ESPIRITUALIDAD PARA LA PAZ

Nos vamos construyendo día a día, pero…¿cómo nos imaginamos a nosotros mismos?

Nosotros somos muy parecidos a lo que creemos que son los demás. Para mí este es un taller de construcción de humanos, para que como humanos nuevos, seamos capaces de contagiar a otros de un concepto de nueva humanidad, y seamos gente reconciliada y en paz.

La espiritualidad de la paz genera cambios personales. Entonces, puede desaparecer en nosotros la agresividad que tanto daño nos hace en la vida; puede desaparecer procesualmente el materialismo que nos vuelve frívolos; puede crecer en nosotros la serenidad, la profundidad, la limpieza y la trasparencia; que puede generar en cambios positivos en la forma como convivimos y nos relacionamos.

Una convicción muy importante es que la construcción de la paz empieza por mi espiritualidad, es decir que comienza por mí mismo. Preguntémonos ¿qué paz tengo. ¿Inspiro paz? ¿Qué me duele en el alma como una enfermedad? y ¿de qué debo sanarme, qué quisiera pedirle a Dios que sane en mi memoria del pasado?

ORACIÓN A LOS CONCILIADORES EN EQUIDAD

PADRE Dios te vamos a pedir como San Francisco de Asís “Oh Dios hazme un instrumento de Tu paz”. Hubiera podido pedirte Oh Dios “dame la paz”, pero te pido, “hazme un instrumento de tu paz”. Los conciliadores en equidad conforman un grupo con ideales, con anhelo de contagio de paz.

Concédenos que seamos instrumentos de paz, bendícenos a todos, bendice lo que llevamos en nuestro corazón, gracias por habernos dado esa calidad para sacar tiempo para trabajar por el sueño de construir paz. Gracias porque tenemos una razón, para vivir, porque tenemos para qué levantarnos cada día.

La paz necesita muchos actores y muchos procesos. Nosotros sabemos que tenemos que trabajar por la paz, que es aclimatar en la gente una nueva visión de los otros y de la realidad, y acostumbrarnos a trabajar en conjunto, solucionando nuestros conflictos e incluso encontrando respuestas colectivamente.

PROPÓSITO FINAL

Regresen a su casa con el compromiso de ser buenos conciliadores, de fortalecer la cultura de la equidad y siembren en la gente la visión de que la justicia es inherente a la vida, porque la vida está llena de pequeños conflictos y que la justicia nos ayuda a aclimatar una manera diferente de relacionarnos los unos a los otros.

Todos podemos ser agentes de la violencia, de distintos niveles, no sólode la violencia armada, sino de la violencia social e interpersonal. Por lo mismo todos podemos ser y debemos ser actores de reconciliación cuando se presente la violencia, y podemos ser actores constructores de paz todos los días de la vida.

La construcción de la paz es una actitud frente a la vida, y un proceso espiritual en el que vamos creciendo, y cuando hablemos cómo conciliadores no hablaremos de paz, pero nadie podrá sentarse junto a nosotros sin descubrir que somos gente de paz, que llevamos la paz en el corazón y en el alma.

[1] Conferencia en el marco de Diplomado de Actualización en Conciliación en Equidad Somos MASC Justicia en Equidad, Barrancabermeja, 10 de octubre de 2014

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