Diplomado en Formación de Conciliadores en Derecho de la Cámara de Comercio de Bogotá

CCB                Foto: participantes Diplomado en Formación de Conciliadores en Derecho, Cámara de Comercio de Bogotá

En el mes de febrero de 2015 se dio inicio al Diplomado en Formación de Conciliadores en Derecho de la Cámara de Comercio de Bogotá. En el módulo de Teoría del Conflicto se presentó y debatió la definición de conflicto de Pruitt que dice: “Conflicto es una divergencia de intereses percibida – una percepción por una de las partes (parte) que sus aspiraciones son incompatibles con aquellas de otra parte (otro) –´´ Esta definición de conflicto resalta como característica de estos que son percepciones de las partes. Las percepciones son diferentes a lo que las partes advierten como realidad, en la conciliación no se debe partir de la realidad, la razón, la objetividad y la verdad. Cuando un conciliador escucha a cada una de las partes del conflicto no debe hacer un juicio donde valora quién se ajusta a los hechos probados, quien argumenta sobre sus derechos violados, quien tiene pruebas a su favor y quien parece decir la verdad y no se contradice en la historia. Todo lo anterior llevaría al conciliador a perder su imparcialidad y empezaría a apoyar a la parte que se ajusta a nuestra cultura positivista, objetiva y racional.

Las teorías del conflicto nos permiten comprender mejor las dinámicas que suceden entre las partes que las han llevado a tener un conflicto, no a decidir quién tiene la verdad. Partiendo de la base que las narrativas de las dos partes son válidas porque en dicha validez sustentan su rol en el conflicto (cada una defiende su posición), el papel del conciliador empieza por escuchar las diferentes versiones (percepciones) de las partes, comprenderlas (no juzgarlas) y ayudarles a las mismas para que mutuamente se escuchen y comprendan. Una vez cada individuo partícipe de un conflicto cambia su forma de entender lo que ha sucedido en el conflicto y las consecuencias del mismo, estará preparado para iniciar un diálogo que lo llevará a construir un acuerdo que sea de mutuo beneficio para las partes, no antes. En este punto es fundamental que el conciliador no intervenga presentando fórmulas de arreglo si las partes no están preparadas. Las propuestas del conciliador deben ser solamente cuando las partes no logran diseñar fórmulas que las satisfagan mutuamente y el conciliador las propondrá siempre y cuando éstas sean conformes a lo que las partes buscan como historia alternativa, no lo que el derecho establece como solución a un conflicto. La conciliación no es una evaluación neutral de casos donde un tercero hace una recomendación sobre la solución del conflicto.

Un modelo de tipología del conflicto como “La cebolla” nos ayuda a identificar las posiciones, intereses, valores, cosmogonía y nececidades de las partes para comprender la naturaleza y profundidad del conflicto. Este análisis permite conocer sobre qué aspectos se podría enfocar la conciliación (posiciones e intereses) y sobre cuáles se podría iniciar un diálogo (valores, cosmogonía y necesidades) entre las mismas. Desde una perspectiva narrativa, los conflictos reflejan cómo las personas entienden la vida y por ello todos tienen desde posiciones hasta necesidades, pero el núcleo del conflicto puede estar en una capa más externa o interna que permitirá el acuerdo conciliatorio.

Gracias a los participantes del diplomado, sus preguntas nos llevaron a un escenario de aprendizaje sobre los aportes de las teorías de conflictos a la conciliación.

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